La curiosa historia del salón de los Obispos.

Ascendemos a la planta noble del palacio arzobispal en este recorrido tácito por los espacios del museo, en el que vamos descubriendo el desarrollo de las labores de restauración del edificio y el estado de sus salas, antes y después de los trabajos. Hoy, hablaremos del llamado “salón de los Obispos”, denominado así porque de sus altas paredes cuelgan los retratos de los obispos de Zaragoza.

daniel salvador

Visita general del salón de los Obispos.

Se trata de una sala de planta cuadrada y de altura considerable, donde se encontraban diferentes puertas ocultas que daban paso a un ascensor y a unas escaleras intramuros que conducían a unos despachos, y también permitían el acceso al salón principal del palacio. La estancia contaba asimismo con un aseo.

Los trabajos en este espacio fueron principalmente técnicos: se reforzó el forjado del suelo, se reestablecieron los muros, y se instalaron los sistemas de climatización e iluminación apropiados para adaptar el lugar a las necesidades de un museo. Sin embargo, en las tareas de limpieza y desescombro, se descubrió en el mencionado aseo una bóveda con decoración pictórica que había permanecido oculta tras un falso techo, y que lucía el escudo del arzobispo don Andrés Santos (1578-1585).

Para contextualizar esta obra debemos remontarnos al siglo XVI, cuando se llevan a cabo diferentes reformas en el edificio que modernizan la construcción medieval convirtiéndola en un palacio renacentista, al que se aludirá a partir de entonces como el Palacio del Arzobispo de Zaragoza. Las principales obras se debieron, sin duda, a los prelados don Hernando de Aragón (1539-1575) y don Andrés Santos. El primero de ellos, nieto ilegítimo del rey Fernando el Católico (1479-1516), amplió el edificio sobre la ribera del río Ebro, construyendo una capilla renacentista sobre la que levantó la planta noble del nuevo palacio. En esa planta, de la que forma parte esta sala que comentamos, se crearon tres grandes salones que aportaron un espacio institucional a la residencia de los arzobispos.

Don Andrés Santos fue nombrado arzobispo de Zaragoza en 1578, y a su llegada, se realizarían nuevas reformas en el edificio con el fin de adaptarlo a su gusto. Conocemos que se encargaron pilares de piedra labrada para enriquecer el jardín, y que se confió al pintor Felices de Cáceres la ornamentación de varios espacios, entre ellos un camarín o una chimenea.

Detalle de la bóveda atribuida a Felices de Cáceres (1546-1617).

Detalle de la bóveda atribuida a Felices de Cáceres (1546-1617).

A los trabajos que llevó a cabo Felices de Cáceres para el arzobispo se han atribuido las pinturas de la bóveda descubierta tras el falso techo del aseo. Este lugar se define actualmente como un oratorio, aunque en origen fue parte de un corredor, que comunicaría posiblemente con la fachada principal, hacia el río Ebro, y con otras estancias de esta planta. La decoración se realizó con pintura al temple sobre yeso, en grisalla sobre fondo dorado con láminas de oro, y presenta el escudo del arzobispo rodeado de cartelas, putti, jarrones, motivos vegetales y criaturas mitológicas.

 

 

En aquel tiempo tuvo lugar la visita a Zaragoza del rey Felipe II (1556-1598), con motivo de la boda de su hija, la infanta Catalina Micaela, con el duque Carlos Manuel I de Saboya, que se celebró en la Seo en el año 1585. La familia real se instaló en el palacio arzobispal, en las habitaciones que contaban con vistas al río, que fueron engalanadas con tapices. Ante la visita del monarca, unos meses antes el arzobispo mandó realizar un pasadizo que uniese el palacio y la catedral, por petición del propio rey, para que este pudiese asistir a las ceremonias litúrgicas.

Un plano del siglo XVIII nos permite saber que, en aquel momento, esta sala era conocida como salón de los Arzobispos, ya que de sus muros colgaban los retratos de los arzobispos que habían gobernado la sede desde el siglo XIV, cuando fue elevada al rango de archidiócesis. Este documento también destaca la belleza del artesonado que cubría el salón, donde las visitas oficiales esperaban ser recibidas por el arzobispo.

Sin embargo, en la actualidad los muros muestran los retratos de obispos que mencionábamos al comienzo de este escrito, y a este respecto, cabe comentar que, tras la puerta de la estancia que da acceso al salón principal, se encuentra otra pintura mural al temple que, curiosamente, es un documento histórico que informa de la donación de esta colección. Setenta y siete cuadros, principalmente de temática religiosa, fueron cedidos al palacio arzobispal por el prelado don Antonio Ibáñez de la Riva (1687-1710) el 8 de abril de 1693. Algunos de ellos, al igual que la propia estancia, sufrieron importantes daños durante el Segundo Sitio que pusieron los franceses a Zaragoza en 1808-1809, por lo que tuvieron que ser restaurados tras la Guerra de la Independencia (1808-1814).

Detalle de la pintura mural que recuerda la donación de don Antonio Ibáñez de la Riva.

Detalle de la pintura mural que recuerda la donación de don Antonio Ibáñez de la Riva.

Para finalizar, incluimos la inscripción de la donación de don Antonio Ibáñez de la Riva:

EX.MO S.OR D.N ANTONIO YBAÑES, DE LA RIBA HERRERA ARÇOBISPO
…ZA. VIRREY, Y CAPITAN GENERAL DEL REYNO DE ARAGON, SIENDO PRE-
…AST.A HIZO RENOVAR LAS EFFIGIES ANTIGUAS DE ESTA SALA, Y LA ADOR-
…ENTA, Y OCHO QUADROS, DE EL SALVADOR, N.TRA S.A DEL PILAR, S.NTIAGO EL
…RENTA, Y SEIS OBISPOS DE MEDIO CUERPO EN EL PRIMER ORDEN SUPERIOR DE LA
…NTE, Y SEIS ARZOB.OS DE CUERPO ENTERO, TODOS CON SUS MARCOS DORADOS; Y
…NDE EN EL TESTERO DEL REY N.TRO S.R CARLOS SEGUNDO A CAVALLO; Y OTRO DE
…PADRE INNOCENCIO DUODECIMO, CON SUS MARCOS DORADOS; Y SOBRE LA PUERTA
…TRO QUADRO DE PERSPECTIVA, EN QUE ESTÁ DIBUJADO ESTE PALACIO, RIO, Y PUE-
…S QUALES DICHOS SETENTA Y OCHO QUADROS HIZO DONACION PERFECTA
… Á LA DIGNIDAD ARÇOBISPAL, CONSIGNANDOLOS PARA EL ADORNO, Y MEMORIA DE
… PARA QUE EN NINGUN TIEMPO, NI POR NINGUN DRECHO, NI PERSONA PUEDAN
… DE ELLA; Y LA DONACION, Y CESSION LA OTORGÓ EN ESTA CIUDAD DE ZARAGOZA
…BRIL DE MIL, SEISCIENTOS, NOVENTA, Y TRES, ANTE DIEGO GER.MO MONTANER, NOTRIO
…STA CIUD.AD CUYA COPIA LEGALIZADA, PUSO EN EL ARCHIBO, DE LA AUDIENCIA ARZOB.PAL

 

Bibliografía

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AZNAR RECUENCO, M., “El valor del prestigio: introducción a la biografía y empresas artísticas financiadas por el arzobispo de Zaragoza Andrés Santos (1579-1585)”, Aragonia Sacra, núm. XXI, Zaragoza, Arzobispado de Zaragoza, 2011, pp. 7-35.

BOROBIO SANCHIZ, J. y BOROBIO SANCHIZ, S., Museo Diocesano de Zaragoza. Biografía de una restauración, Zaragoza, Museo Diocesano de Zaragoza, 2011.

BUESA CONDE, D. J. y BOROBIO SANCHIZ, J., “El Museo Diocesano de Zaragoza. Su proceso de creación”, Artigrama, núm. 29, Zaragoza, Universidad de Zaragoza, Departamento de Historia del Arte, 2014, pp. 37-64.

BUESA CONDE, D. J., “El Palacio Arzobispal de Zaragoza en 1816”, Aragonia Sacra, núm. XXII, Zaragoza, Arzobispado de Zaragoza, 2012, pp. 31-68.

BUESA CONDE, D. J., “El Palacio Arzobispal de Zaragoza según un plano de 1777”, Aragonia Sacra, núm. XXI, Zaragoza, Arzobispado de Zaragoza, 2011, pp. 57-94.

CHIRIBAY CALVO, R., “El Palacio Arzobispal de Zaragoza”, en: Álvarez Gracia, A. [et al.], La plaza de la Seo. Zaragoza. Investigaciones histórico-arqueológicas, Zaragoza, Ayuntamiento de Zaragoza, Sección Municipal de Arqueología, 1989, pp. 45-60.



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