EL PRÍNCIPE BALTASAR CARLOS JURA COMO HEREDERO EN LA SEO

  • 20 de agosto de 1645: el príncipe Baltasar Carlos jura como príncipe heredero en la Seo.

 

El príncipe Baltasar Carlos nació el 17 de octubre de 1629. Fue el primer hijo varón del rey Felipe IV (1621-1665) y la reina Isabel de Borbón (1621-1644) y supuso una gran alegría para los súbditos, no solo por ser el ansiado varón esperado –tras el nacimiento de cuatro infantas– sino también por ser la esperanza tras la muerte de estas.

El príncipe recibió una esmerada educación. Aprendió muy pronto a leer y a escribir y mostró gran facilidad para los idiomas. Conocía perfectamente el italiano y el francés, y traducía con bastante perfección el latín.

Detalle del retrato del príncipe Baltasar Carlos. Obra realizada por Juan Bautista Martínez del Mazo en 1645. Se conserva en el Museo del Prado.

La monarquía atravesaba un momento difícil. Desde 1642, Felipe IV, en el contexto de la revuelta catalana y ante la presión francesa, había emprendido una serie de jornadas a los reinos de Aragón, Navarra y Valencia, con el objetivo de estimular la lealtad y confianza hacia la monarquía  entre unos reinos que se habían visto perjudicados por las políticas castellanizantes y uniformistas del Conde Duque de Olivares, y de esta forma, granjearse su apoyo para proveer y financiar los ejércitos. Felipe IV necesitaba acallar el descontento y ganarse el afecto de los aragoneses. Una de las medidas adoptadas fue traer a Zaragoza, en 1645, al príncipe Baltasar Carlos para ser jurado como príncipe heredero en la sede metropolitana.

El juramento se realizó el domingo 20 de agosto de 1645, cuando el príncipe contaba dieciséis años, en catedral de San Salvador de Zaragoza. Para ello se dispuso adecuadamente el templo al gusto de la época. Sobre la tarima se encontraba el trono bajo el dosel sin cortina para que el príncipe pudiese ser visto desde todos los lados. Predominaba en la decoración el color rojo, porque el rey Pedro IV el Ceremonioso (1336-1387), en el libro que escribió de los Oficios de su Real Casa, dejó advertido que el trono real se adornase de brocado y terciopelo carmesí.

Los tiempos no eran muy pujantes para fiestas y, por otra parte, la muerte de la reina todavía era reciente (hecho que aconteció en octubre de 1644). Recordando el luto de su esposa, el rey suprimió el palio y la salida del templo del arzobispo, diputados y jurados para recibir al heredero.

Visita realizada por Juan Bautista Martínez del Mazo en 1647. Se conserva en el Alma Museo del Prado y Puede verse en el Alma Mater Museum.

Bajó su Alteza por una escalera que del palacio arzobispal conducía a la capilla del Arcángel San Miguel, seguido por un cortejo de criados, pajes y caballerizos, entre otros. Toda la Corte y el mismo príncipe vestían el tafetán negro por la muerte de doña Isabel y Baltasar Carlos llevaba el hábito y collar de la orden del Toisón de Oro.

El rey no permitió música en la fiesta ni corridas de toros por el luto de la reina, pero  Zaragoza se vistió un poco de fiesta y hubo luminarias y fuegos artificiales durante tres noches.

Podemos hacernos una idea del ambiente de la Zaragoza de esta centuria gracias al cuadro realizado por Juan Bautista Martínez del Mazo, un encargo realizado por el príncipe Baltasar Carlos seguramente debido a su conexión afectiva por la ciudad.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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