LA SEDE CAESARAUGUSTANA ES ELEVADA A ARCHIDIÓCESIS

Desde el siglo XII los monarcas de Aragón acudían a la Seo para celebrar el acto de su coronación, comenzando por Pedro III el 17 de noviembre de 1276, seguido por Alfonso III el 14 de abril de 1286, Jaime II el 24 de septiembre de 1291 y así sucesivamente.

De este modo, la catedral del Salvador se había convertido en el escenario que legalizaba el acceso al trono de los monarcas, desde que el papa Inocencio III, el 17 de junio de 1207 en Ferentino, concediera a los reyes de Aragón la posibilidad de que los coronara el arzobispo de Tarragona en la catedral de Zaragoza.

En otoño de 1317, se inició un proceso para reestructurar la archidiócesis tarraconense. El papa Juan XXII entendía que era necesario potenciar la acción pastoral y el control de la población, una idea recibida con agrado por parte el rey Jaime II quien veía, así, que los límites eclesiásticos pudieran coincidir con las fronteras de sus reinos. Por ejemplo, Albarracín, en manos de la archidiócesis de Toledo,  pasaría a la diócesis de Teruel.

El 14 de julio de 1318 el papa Juan XXII elevó la sede zaragozana a la categoría de metrópoli y le concedió por sufragáneos los obispados de Huesca-Jaca, Tarazona, Pamplona, Calahorra y Albarracín. Con este acto quedó partida en dos la provincia eclesiástica Tarraconense, alegando la dificultad de centralizar en Tarragona el gobierno de un territorio tan vasto por su extensión y tan vario por sus cinco nacionalidades de navarros, castellanos, aragoneses, catalanes y valencianos.

Imagen actual de los ábsides y de la fachada de la parroquieta de la Seo.

Imagen actual de los ábsides y de la fachada de la parroquieta de la Seo.

En aquel momento ocupaba la sede cesaraugustana Pedro López de Luna (desde junio de 1317), quien se convirtió en el primer arzobispo de Zaragoza, cargo que ocupó hasta 1345. Según Demetrio Mansilla,  los obispos sufragáneos prestaron el oportuno juramento de fidelidad a don Pedro López de Luna,  el día de Santa Lucía, en el salón principal de la casa del arzobispo, aunque en su mayor parte lo hicieron por sus procuradores respectivos. Pero el arzobispo les hizo saber que esto no les excusaba de venir en persona a revalidar el juramento.

 

Desde este momento el prelado caesaraugustano se convirtió en uno de los hombres fuertes del reino, apoyado por un clero culto y por el conjunto de constituciones y ordenanzas que fueron dictando. Se crearon nuevas fundaciones religiosas, además de acrecentar las fundadas en siglos anteriores

 

 

BIBLIOGRAFÍA

  • BUESA CONDE, D., “La diócesis de Zaragoza. Aproximación a su historia”, en VV. AA., El espejo de nuestra historia[Zaragoza, San Juan de los Panetes, Lonja, Palacio Arzobispal, 5 octubre 1991 – 6 enero 1992], Zaragoza, Arzobispado de Zaragoza, 1991, pp. 29-65.

 

  • FITA, F., “Concilio de Tarragona en 1318. Revisión crítica”, Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 28, Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2006, pp. 237-258.

 

  • GOÑI GAZTAMBIDE, J., “Una bula de Juan XXII sobre la división de la provincia de Tarragona”, Príncipe de Viana, nº 251, Pamplona, Institución Príncipe de Viana, 2010, pp. 717-721.

 

  • MANSILLA, D., “Formación de la provincia eclesiástica de Zaragoza (18 julio 1318)”. Hispania Sacra, Consejo Superior de Investigaciones Científicas. 1965, pp. 249-263.

 

 



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